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Devastadoras inundaciones en Nepal y el Tíbet dejan cientos de muertos y desaparecidos

La tragedia ya deja 362 personas fallecidas y cerca de 1.400 desaparecidas. Entre los desaparecidos hay cuatro españoles y cientos de turistas extranjeros. Las autoridades trabajan contrarreloj ante el riesgo de una nueva riada.

Una tragedia de grandes proporciones golpea a Nepal y el Tíbet después de una devastadora riada que arrasó comunidades, destruyó puentes y dejó cientos de personas muertas o desaparecidas.

Según el balance citado en la información, hasta este jueves se contabilizan 362 fallecidos: 359 en territorio nepalí y tres en el lado chino. Sin embargo, la cifra podría cambiar mientras los equipos de emergencia avanzan en las zonas afectadas.

Cuatro españoles siguen desaparecidos

La tragedia también mantiene en alerta al Gobierno de España. Al menos cuatro ciudadanos españoles permanecen desaparecidos después de la riada.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, informó que la Unidad de Emergencia Consular y las embajadas españolas en Nueva Delhi, Pekín y Nepal están trabajando para localizar a estas personas.

La emergencia afecta además a cientos de turistas de diferentes nacionalidades que se encontraban en la zona cuando ocurrió el desastre.

En territorio nepalí se busca a 667 personas, entre ellas 127 ciudadanos locales y 540 turistas extranjeros procedentes de más de 30 países.

Mientras tanto, en el Tíbet, las autoridades chinas han conseguido evacuar a 555 turistas que habían quedado atrapados, aunque todavía hay cientos de personas sin contacto.

¿Qué provocó la gigantesca riada?

Las primeras investigaciones científicas apuntan al colapso de un glaciar situado a más de 5.200 metros de altura como el origen del desastre.

La enorme avalancha de hielo, lodo y agua recorrió aproximadamente 20 kilómetros en apenas siete minutos, siguiendo el cauce del río Lhende Khola hasta llegar al Bhote Koshi.

La fuerza de la corriente provocó una destrucción masiva y dejó al menos 80 puentes afectados o destruidos, además de causar graves daños en una central hidroeléctrica.

Existe temor por una segunda riada

Uno de los mayores peligros ahora es que la tragedia todavía no haya terminado.

Los equipos de emergencia vigilan un enorme acumulamiento de escombros de unos 50 metros de altura, detrás del cual se han concentrado aproximadamente dos millones de metros cúbicos de agua.

Si esta barrera natural llegara a romperse, podría producirse una nueva riada de grandes proporciones. Por ese motivo, las autoridades han comenzado a tomar medidas preventivas y evacuar algunas zonas que podrían estar en riesgo.

Miles de personas participan en las labores de rescate

Nepal ha declarado la zona afectada en estado de desastre durante tres meses y mantiene desplegados a más de 9.000 efectivos para atender la emergencia.

Hasta el momento, los equipos de rescate han conseguido sacar con vida a 445 personas, entre ellas 27 turistas extranjeros.

La emergencia también ha provocado una respuesta internacional. China movilizó autoridades y equipos hacia el Tíbet, mientras Naciones Unidas destinó aproximadamente 1,7 millones de euros en ayuda de emergencia.

Organizaciones internacionales como la OMS, la OIM y Save the Children también participan en las labores de asistencia. Estados Unidos e India se encuentran entre los países que han enviado ayuda.

Una carrera contra el tiempo

Mientras continúan las labores de búsqueda y rescate, las autoridades enfrentan dos grandes desafíos: encontrar a las personas desaparecidas y evitar que una posible segunda riada provoque una tragedia aún mayor.

La magnitud del desastre ha dejado comunidades cubiertas de lodo, infraestructuras destruidas y familias que todavía esperan noticias de sus seres queridos.

La situación continúa siendo crítica en varias zonas de Nepal y el Tíbet, mientras los equipos de emergencia trabajan contra el reloj para rescatar sobrevivientes y reducir el riesgo de nuevos desastres.

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