Actualidad

‘Bendito Menor’ y ‘La Bebecita’: el golpe policial que vuelve a poner bajo la lupa la violencia criminal en La Guajira

La muerte de Naín Andrés Pérez Toncel, alias ‘Bendito Menor’, y de su compañera sentimental, Rosa Angélica Tarazona, alias ‘La Bebecita’, durante un operativo de las autoridades en Riohacha, La Guajira, representa uno de los golpes de mayor impacto contra las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN) en los últimos años.

De acuerdo con la información entregada por las autoridades, el operativo se desarrolló durante la madrugada del viernes 4 de septiembre. Además de la pareja, murieron otros dos integrantes de la estructura criminal que hacían parte de su esquema de seguridad.

‘Bendito Menor’ era señalado por las autoridades como uno de los principales cabecillas de las ACSN y estaba relacionado con actividades como narcotráfico, extorsión, homicidio y otras economías ilegales. Su exposición constante en redes sociales, donde aparecía acompañado de hombres armados y exhibiendo bienes y lujos, terminó convirtiéndose también en una herramienta de propaganda y desafío frente a las autoridades.

El caso de ‘La Bebecita’ también ha despertado especial atención. Las autoridades la señalaban como una integrante activa de la organización y, según investigaciones periodísticas, habría tenido responsabilidades relacionadas con las finanzas ilícitas, contactos estratégicos y seguridad de la estructura.

Más allá del golpe militar

Aunque el Gobierno presentó el operativo como un resultado contundente de su nueva estrategia de seguridad, la muerte de los dos cabecillas no significa necesariamente el fin de la estructura criminal.

Expertos consultados por medios nacionales advierten que el vacío dejado por ‘Bendito Menor’ podría desencadenar una disputa interna por el control territorial y de las rentas ilegales, especialmente en zonas donde las ACSN mantienen presencia.

Ese es precisamente uno de los puntos que debería ocupar el debate público: capturar o abatir a un jefe criminal puede debilitar una organización, pero no elimina por sí solo las redes económicas, territoriales y de corrupción que permiten que estas estructuras sobrevivan.

La pregunta ahora no es únicamente quién reemplazará a ‘Bendito Menor’, sino qué capacidad tendrá el Estado para impedir que el territorio vuelva a quedar bajo el control de otra estructura armada.

El operativo es, sin duda, un golpe importante. Pero convertir ese resultado militar en seguridad permanente para las comunidades será la verdadera medida de su éxito.

Lo más visto

Salir de la versión móvil