fbpx
Connect with us

Actualidad

Un implante cerebral fue controlado a más de 10.000 kilómetros: el experimento que parece sacado de la ciencia ficción

Un estudio publicado en julio de 2026 y difundido ampliamente desde el 2 de septiembre demostró que unos investigadores lograron enviar desde Chicago órdenes a un implante cerebral ubicado en Daejeon, Corea del Sur. La prueba, realizada en una rata, demostró que un dispositivo neuronal puede recibir instrucciones a través de internet con una respuesta promedio de apenas 109 milisegundos. El avance abre nuevas posibilidades para la investigación del cerebro, pero también plantea preguntas sobre seguridad y control remoto.

Lo que hasta hace pocos años parecía propio de una película de ciencia ficción ya puede demostrarse en un laboratorio. Investigadores de KAIST y la Universidad Yonsei, en Corea del Sur, lograron controlar de manera remota un pequeño implante cerebral situado a 10.596 kilómetros de distancia.

La orden fue enviada desde Chicago, Estados Unidos, y llegó hasta un laboratorio en Daejeon, Corea del Sur, donde el dispositivo estaba implantado en una rata. La señal viajó a través de internet hasta un computador en el laboratorio y, desde allí, fue transmitida de forma inalámbrica al implante. La respuesta promedio fue de aproximadamente 109 milisegundos.

¿Qué podía hacer el implante?

El dispositivo, denominado RAPIDO, no permite leer pensamientos ni controlar la mente del animal. Esa es una diferencia fundamental frente a algunas interpretaciones sensacionalistas que han circulado.

El implante fue diseñado para realizar acciones específicas y programables dentro del cerebro. Entre ellas, puede administrar sustancias mediante una pequeña microbomba y activar un micro-LED para realizar estimulación óptica de determinadas zonas neuronales.

Durante los experimentos, los investigadores utilizaron el sistema para modificar de manera controlada el comportamiento de las ratas y estudiar procesos relacionados con circuitos cerebrales. Una de las pruebas incluyó la administración de dosis controladas de cocaína en una región cerebral vinculada con el sistema de recompensa, con cambios medibles en la actividad motora.

🔬 La importancia está en poder trabajar a distancia

El verdadero valor del experimento no está solamente en la distancia recorrida por la señal.

Los investigadores buscan reducir la influencia que puede tener la presencia física de un científico sobre un animal durante un experimento. Al poder enviar las instrucciones de manera remota, diferentes equipos ubicados en países distintos podrían participar en investigaciones sin necesidad de estar físicamente junto al sujeto experimental.

El sistema también permitiría realizar estudios prolongados con menor manipulación directa y programar intervenciones a distancia.

⚠️ ¿Estamos hablando de controlar un cerebro por internet?

No exactamente.

La tecnología todavía está muy lejos de permitir que una persona ubicada al otro lado del planeta lea pensamientos, controle emociones o maneje la conducta de alguien a voluntad.

En esta investigación, el sistema ejecutó órdenes concretas previamente diseñadas: liberar una sustancia o activar una estimulación luminosa. Además, las pruebas se realizaron en animales, no en seres humanos.

Los propios investigadores señalan que todavía es necesario demostrar la seguridad y fiabilidad a largo plazo, especialmente antes de considerar aplicaciones en humanos. Por ahora, RAPIDO debe entenderse como una plataforma de investigación y no como un dispositivo médico listo para utilizarse en pacientes.

🌍 Un nuevo capítulo para la neurociencia

El experimento, publicado en Science Advances, muestra hasta dónde está avanzando la combinación entre neurociencia, dispositivos inalámbricos e internet de las cosas.

El sistema integra componentes para administrar medicamentos y realizar estimulación óptica, además de comunicación inalámbrica y conexión remota. Su diseño compacto busca facilitar investigaciones de largo plazo en animales que puedan moverse libremente.

Y aunque todavía estamos lejos de una realidad en la que un médico pueda controlar un implante cerebral humano desde otro continente, el principio ya fue demostrado: una instrucción enviada desde un computador en Estados Unidos puede activar, en cuestión de milisegundos, un dispositivo implantado en el cerebro de un animal al otro lado del mundo.

🚨 La pregunta que viene después

Como ocurre con cualquier tecnología capaz de intervenir directamente sobre el sistema nervioso, el avance también abre un debate que va más allá de la ciencia.

¿Qué sucedería si tecnologías similares llegaran algún día a utilizarse en seres humanos? ¿Cómo se protegerían las conexiones contra ataques informáticos? ¿Quién tendría autorización para enviar una orden a un implante? ¿Qué límites deberían establecerse?

Por ahora, esas preguntas pertenecen al terreno de la prevención y la investigación.

Pero una cosa ya quedó demostrada: la distancia dejó de ser una barrera para controlar determinados dispositivos neuronales.

Y el hecho de que la orden pueda viajar más de 10.000 kilómetros en poco más de una décima de segundo marca un paso llamativo hacia una nueva etapa de la neurotecnología.