fbpx
Connect with us

Actualidad

Estados Unidos y Canadá podrían frenar su guerra comercial, pero la tensión sigue creciendo

Los dos países han aumentado los aranceles y las amenazas comerciales, pero expertos consideran que todavía existe una oportunidad para llegar a un acuerdo antes de que el conflicto provoque mayores daños económicos.

Estados Unidos y Canadá atraviesan uno de sus momentos más tensos en materia comercial. Los dos países han respondido a los nuevos aranceles con más impuestos a las importaciones, mientras crecen las amenazas de aplicar nuevas medidas.

Sin embargo, expertos consideran que todavía hay posibilidades de que ambos gobiernos den un paso atrás y retomen las negociaciones. La razón es sencilla: una guerra comercial a gran escala podría perjudicar seriamente a las dos economías, que mantienen una relación comercial de enorme importancia.

Canadá respondió a los nuevos aranceles

La tensión aumentó después de que Estados Unidos impusiera nuevos aranceles de hasta el 50 % a determinados productos canadienses.

El primer ministro de Canadá, Mark Carney, respondió anunciando aranceles similares sobre unos 20.000 millones de dólares en productos estadounidenses, entre ellos acero, productos lácteos, electrodomésticos y maquinaria agrícola.

La respuesta canadiense refleja el fuerte rechazo del Gobierno de Carney a las medidas de Washington. Mientras tanto, el primer ministro de Ontario, Doug Ford, incluso planteó la posibilidad de suspender el envío de electricidad y minerales estratégicos hacia Estados Unidos.

El presidente Donald Trump, por su parte, amenazó con imponer nuevos impuestos a la industria automotriz canadiense si Ottawa no acepta las condiciones de Washington.

Todavía existe tiempo para negociar

A pesar de la fuerte confrontación, los expertos creen que la situación todavía puede cambiar.

Uno de los factores que abre la puerta a una negociación es que los nuevos aranceles de represalia de Canadá no entrarían en vigor hasta el 8 de septiembre. Esto deja algunos días para que ambos gobiernos vuelvan a conversar y busquen una salida.

Además, los aranceles que Estados Unidos amenaza con aplicar a los automóviles canadienses comenzarían a regir el 1 de enero, lo que también deja margen para intentar alcanzar un acuerdo antes de que las medidas más fuertes entren en vigor.

La exnegociadora comercial estadounidense Wendy Cutler considera que, si existe voluntad política, todavía es posible encontrar una solución.

Canadá no quiere aceptar cualquier acuerdo

El principal obstáculo es que Canadá no parece dispuesto a aceptar un acuerdo que considere favorable únicamente a Estados Unidos.

Las relaciones entre ambos gobiernos se han deteriorado por las declaraciones de Trump sobre Canadá, entre ellas su idea de convertir al país en el estado número 51 de Estados Unidos. Estas afirmaciones han generado un fuerte rechazo entre los ciudadanos canadienses.

Por eso, enfrentarse comercialmente a Washington también se ha convertido en un asunto políticamente popular en Canadá.

Las negociaciones estuvieron cerca de avanzar la semana pasada. Incluso Trump llegó a anunciar que ambos países tenían un acuerdo pendiente de formalización. Sin embargo, las conversaciones terminaron fracasando y Canadá decidió abandonar la mesa de negociación.

Una relación comercial difícil de reemplazar

Más allá de las declaraciones políticas, existe un elemento que podría obligar a ambos gobiernos a buscar una solución: sus economías están profundamente conectadas.

Durante el año pasado, el comercio entre Estados Unidos y Canadá alcanzó aproximadamente 880.000 millones de dólares.

Canadá envía cerca del 72 % de sus exportaciones a Estados Unidos, mientras que varias industrias estadounidenses dependen de productos y recursos provenientes de Canadá. Entre ellos están la electricidad, los fertilizantes de potasa y el petróleo procedente de Alberta.

Esto significa que una guerra comercial prolongada no afectaría solamente a las empresas canadienses. También podría aumentar los costos para consumidores y compañías estadounidenses.

El costo político también preocupa a Trump

Otro factor que podría impulsar una negociación es el impacto de los aranceles sobre los consumidores estadounidenses.

Los expertos señalan que muchos ciudadanos relacionan los impuestos a las importaciones con el aumento del costo de vida. Esto podría convertirse en un problema político para Trump de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato previstas para el 3 de noviembre.

Por ahora, ambos gobiernos mantienen una postura firme y la posibilidad de un acuerdo no está garantizada.

Sin embargo, los intereses económicos de Estados Unidos y Canadá están tan relacionados que una guerra comercial prolongada podría terminar siendo perjudicial para los dos.

La gran pregunta ahora es si Washington y Ottawa aprovecharán el tiempo que todavía tienen para negociar o si permitirán que la escalada de aranceles termine convirtiéndose en un conflicto comercial mucho mayor.