Una nueva escalada en Medio Oriente puso en alerta a los mercados internacionales. Ataques con drones y misiles contra varias ciudades del sur de Arabia Saudita dejaron 73 personas heridas y provocaron incendios en instalaciones vinculadas al sector energético. El precio del crudo Brent volvió a acercarse a los US$100 por barril.
La tensión en Medio Oriente volvió a sacudir este martes los mercados internacionales. Fuerzas hutíes, respaldadas por Irán, lanzaron una serie de ataques contra cuatro ciudades del sur de Arabia Saudita, en una ofensiva que alcanzó instalaciones militares y objetivos relacionados con la industria petrolera. Las autoridades saudíes reportaron 73 personas heridas.
Los ataques provocaron incendios en instalaciones energéticas, entre ellas objetivos vinculados a la empresa estatal Saudi Aramco, aumentando el temor de que la guerra termine afectando de manera aún más directa el suministro mundial de petróleo.
🛢️ El petróleo vuelve a acercarse a los US$100
La reacción de los mercados fue inmediata. El Brent, referencia internacional del petróleo, llegó a acercarse a los US$99 por barril, su nivel más alto en seis semanas, mientras los inversionistas evaluaban el riesgo de una nueva interrupción de los suministros desde Medio Oriente.
La preocupación no es únicamente por Arabia Saudita. El conflicto también amenaza rutas fundamentales para el transporte de energía, especialmente el estrecho de Ormuz y el Bab el-Mandeb, dos puntos estratégicos para el comercio mundial de petróleo y combustibles.
Antes de la guerra, cerca de una quinta parte de los envíos mundiales de petróleo y gas natural licuado pasaban por Ormuz, según Reuters.
⚠️ ¿Por qué preocupa tanto a la economía mundial?
Un aumento sostenido del precio del petróleo puede tener efectos que van mucho más allá de las bolsas.
El crudo es fundamental para la producción y el transporte. Cuando aumenta su precio, pueden subir los costos de gasolina, diésel, transporte de mercancías, producción industrial y otros bienes y servicios.
La presión ya empieza a sentirse en los mercados de combustibles. Reuters reportó que los precios del diésel en Estados Unidos han alcanzado niveles récord y que el impacto energético del conflicto está aumentando las preocupaciones sobre la inflación.
Esto crea un problema adicional para los bancos centrales: un petróleo más caro puede mantener elevada la inflación y dificultar la reducción de las tasas de interés.
🌍 El riesgo ahora es que el conflicto se extienda
Los ataques contra Arabia Saudita representan una nueva escalada en un conflicto que ya lleva meses afectando al comercio energético internacional.
Los hutíes han amenazado rutas marítimas en el mar Rojo, mientras la confrontación entre Estados Unidos e Irán mantiene bajo presión el tráfico por el estrecho de Ormuz. Cualquier interrupción mayor podría reducir todavía más la cantidad de petróleo disponible en los mercados internacionales.
Sin embargo, el petróleo todavía no ha superado de forma sostenida los US$100 por barril. Reuters señala que algunas exportaciones continúan utilizando rutas alternativas y que países productores fuera de la región han aumentado su producción, ayudando a contener parcialmente el impacto.
🔥 El verdadero temor está en lo que pueda ocurrir después
El mercado está reaccionando menos al daño inmediato de los ataques que al riesgo de una escalada mayor.
Si las instalaciones petroleras continúan siendo objetivo de ataques o si se bloquean de manera significativa las principales rutas marítimas de la región, el suministro mundial podría sufrir una reducción mucho más fuerte, llevando nuevamente al crudo por encima de los US$100.
Por ahora, el mensaje de los mercados es claro: cada nuevo ataque en Medio Oriente aumenta el riesgo de una nueva crisis energética mundial.
Y para millones de consumidores, la preocupación termina en el mismo lugar: un petróleo más caro puede significar combustible más caro, transporte más costoso y una mayor presión sobre el bolsillo.